Recuerdo que estábamos en tu casa y yo te hice unas fotos el día en que me hablaste de Carlos Edmundo de Ory. Me dijiste que algún día querrías hacer una editorial. Tus palabras entraron por un oído y se quedaron ahí dentro. Unos meses más tarde, volví. Volvimos.
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Piezas Azules llamábamos en nuestro lenguaje a los proyectos locos que se nos ocurrían. Eran proyectos con los que nunca nos haríamos ricos, con los que posiblemente nos hiciéramos más pobres, pero eran tan bonitos que tenían la vocación de no quedarse para siempre en el terreno de los sueños. Proyectos que querían, sin saber ni cuándo ni cómo, ver, en algún momento, la luz. Así que cuando decidimos empezar con este proyecto editorial, y nos hicimos esa gran pregunta: ¿y cómo lo llamamos?, enseguida lo supiste.
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¿Quiénes somos?
Somos una editorial de amor analógico: libros con caidita de ojos en los que el tacto cuenta. Hacemos ediciones numeradas donde leer voces nuevas y nuevas formas de decir poesía, narrativa, ensayo, rarezas: somos fetichistas del libro.
Qué sentido tiene una editorial más.
Procuramos ser un pequeño espacio en el que tengan cabida voces nuevas, nuevas porque no hayan publicado nunca, o nuevas porque se atrevan con géneros híbridos, o nuevas porque exploren géneros de poco tirón comercial, o nuevas por su originalidad temática o formal… pero lo que sí tendrán en común será su valor literario.
La editorial es algo que hacemos de forma profesional, pero sin cobrar sueldos. Nuestros motivos para dedicarle nuestro tiempo tienen que ver con el amor por lo que hacemos. Los números nos permiten que lo que sale de unos libros vaya a sufragar la impresión de los siguientes. Quizá algún día los números cambien, pero ahora es aquí donde estamos.
Por otro lado, esto tiene una gran ventaja: si no dependemos de las ventas para comer significa que somos independientes (de verdad) y ¡libres!, así que hacemos lo que nos da la gana.
Podemos decidir qué publicamos, apostar por géneros minoritarios y difíciles como la poesía, el relato o las rarezas. Podemos decidir con qué texturas, los motivos por los que ese libro sí, ese no. El lector se acerca a libros que no dependen de las modas, que nos han enamorado: nos equivocaremos a veces, ¡y nos parece genial! Queremos arriesgar.
Por qué sólo en papel.
Queremos poner en valor la belleza de las cubiertas, de las solapas, de las guardas, de las hojas, el gramaje: todos esos elementos que hacen que el libro como objeto merezca la pena. Nos gusta formar parte de un pequeño reducto analógico en el que tiene cabida el ritual de leer sin recibir notificaciones, con un café, con tiempo, con disfrute.
Nuestros libros aman ser anotados en los márgenes, doblados por sus esquinitas, ser prestados, incluso nunca devueltos: perderse y aparecer años más tarde en manos de un amigo que olvidamos que lo tenía. Reencontrarse con sus lectores y sus subrayados años después, guardar a los lectores que fueron y a los que serán, retozar con otras tapas en las estanterías: son libros coquetos.
La primera tirada es pequeña, limitada y numerada, lo que convierte a cada ejemplar en una pieza de coleccionista. Tratamos de hacer ediciones cuidadas y de calidad a un precio asequible. Cubiertas en papel verjurado, solapas, papeles de alto gramaje, cuidado con las maquetaciones… Somos fetichistas del libro.
Nuestra historia:
El proyecto se inicia con Patricia Lodín y Manu Lauda en 2017, el conejillo de indias es el libro de relatos de Patricia, Ropa tendida: ocho coladas.
Ellos explican qué es una pieza azul en cada libro: “Piezas Azules llamábamos en nuestro lenguaje a los proyectos locos que se nos ocurrían. Eran proyectos con los que nunca nos haríamos ricos, con los que posiblemente nos hiciéramos más pobres, pero eran tan bonitos que tenían la vocación de no quedarse para siempre en el terreno de los sueños.”
Ese dúo lo completa Raquel Congosto, que acompaña en los primeros libros: comienza la andadura de la editorial.
Se suman dos pares de ojos de lectores ávidos: el ojo crítico de Ana González y el ojo, que además corrige y está especializado en poesía, de Daniel Agudo. Raquel ya está en otras cosas de la vida, porque la vida ordena. En 2023 se une Andrea López Montero, después de ser autora y proponer una antología alrededor del amor, Herbario de amores dulces, enamorada de Patricia y de los papeles y el verjurado, dice que ella también quiere.
Desde aquel junio, Patricia y Andrea están mano a mano urdiendo planes juntas, durante un tiempo junto a Dani y Ana leyendo manuscritos, finalmente ellas dos solas a los mandos de todo con la ayuda y el asesoramiento de Manu. Andrea capitanea la poesía y Patricia la narrativa.
El equipo nunca queda ahí, todo el apoyo de libreros, distribuidores, de los lectores, de los amigos, es equipo también: saben dar calor y nos animan a seguir.
Cómo somos:
Somos cercanas. Nos gusta que el proceso de edición sea un proceso en el que tanto editoras como autores disfrutemos. Es importante hacer un libro bonito, pero es igual de importante que el camino para conseguirlo sea bonito también. Nos gusta tener muy en cuenta la opinión y el deseo del autor, consultar y consensuar siempre que sea posible, y que todos quedemos contentos con el resultado y lo sintamos muy nuestro.
Nos pasa a menudo que las autoras con las que trabajamos terminan siendo nuestras amigas. Ademas, no olvidamos que las autoras son el origen de todo, de lo que llega a las manos del lector. Nos importan. Las admiramos. Por esta admiración todo este lío.
Qué entendemos sobre la figura del editor:
El editor es un curador de contenido: ¿a qué responden estos contenidos?, ¿qué contenidos le llegan a una editorial como la nuestra?, ¿qué sentido tenemos?
Una editorial también ocupa una posición determinada y en la selección de los libros que se publican decide sobre varias cosas, eso es lo que entendemos como línea editorial.
Queremos leer cosas distintas y cosas maravillosas, conseguir acercar aquello que nos llega al email y decimos: esto sí. Cosas cotidianas y extraterrestres, divertidas, cínicas, imaginativas, realistas o perros verdes, queremos cíclopes estetas y campanillas soeces o manos conocidas que cocinen las letras bien. Queremos que se puedan leer autoras sin que importe si son jóvenes, conocidas o unas hachas de las redes sociales: únicamente porque sus libros nos enamoran.
A nuestra editorial llegan autoras con cierta trayectoria, pero también algunas que empiezan y en eso hay belleza, y la certeza de que seremos una pasarela hacia otras editoriales más grandes. Por eso tenemos que ser fieles a nuestra línea y nos tiene que encantar: no sólo lo experimental tiene cabida y no podemos decir qué nos encanta, eso es parte de la magia, no hay fórmula y eso pasa también por tomar decisiones escuchando solo al libro y no a las tendencias: nuestros libros nos llevan a decir ¡sí!
¿Qué editamos?
Colecciones de relatos, novela corta, poesía, obras raras, ensayos que nos ponen de buen humor: intentamos que cada libro vaya acompañado de imágenes que le den cierta textura, cierta atmósfera. Si te da curiosidad, subimos las primeras páginas de cada libro para que puedas cotillear y hacerte una idea de nuestra línea editorial.
