
Narrativa
Medidas: alto: 22 cm, ancho: 14 cm
Número de páginas: 186
Cubierta: papel verjurado con solapas
Autora: Ángela Álvarez Sáez
Edición: Piezas Azules
Precio: 18 euros
ISBN: 979-13-991643-5-0
Ficha de lectura
Cuaderno de Madrid es un diario en su acepción de cuaderno personal, en el que su autora, la poeta Ángela Álvarez Sáez, anota a modo de flâneuse escenas que observa en su día a día, conversaciones robadas, citas de los libros que está leyendo, versos de sus poemas, pensamientos, sueños, todo aquello que se convierte en un “instante revelador”, como así los llama Verónica Aranda en su prólogo. La reflexión queda en el aire para que la recojamos, Ángela se convierte en nuestros ojos y oídos, sin juzgar, dejándonos la suficiente distancia como para preservar nuestra propia sensibilidad. Los fragmentos que constituyen este cuaderno entran en relación, se acumulan y se asocian generando sentidos más amplios, parten del afuera y resuenan en el adentro, y aparecen organizados en torno a cinco bloques: Sobre la vida diaria, Sobre el acto de escribir, Sobre el trabajo, Sobre las vacaciones y Sobre la vida y la muerte.
Una serie de temas atraviesan todos estos bloques, ya sea de una forma más evidente o desde la transversalidad. Uno de ellos es Madrid, y en concreto el barrio de Príncipe Pío, que son escenario pero también personaje de fuertes contrastes. La mirada de la poeta recoge las diferencias sociales, la especulación inmobiliaria, el turismo, la velocidad de los días, la extrañeza.
Soy bastante inútil en las tareas domésticas y en los trabajos manuales. También para producir con los parámetros de esta sociedad. No sé valorar mi tiempo en dinero (…)
Los toxicómanos duermen tirados contra el muro del edificio nuevo de la calle Irún, ese edificio que fue a inaugurar el alcalde y cuyos áticos cuestan más de un millón y medio de euros. Arriba los áticos tienen una piscina con vistas a la zona sur de Madrid, el Palacio Real, la Casa de Campo y el Templo de Debod. Abajo, los toxicómanos y también nosotras, que estamos volviendo del colegio a casa (…)
Bajan autobuses turísticos por nuestra calle. En los jardines del Campo del Moro paran los tuctucs para que los turistas se bajen a hacer una foto (…)
La maternidad atraviesa el libro, y muchas veces también desde el contraste: la enfermedad rara de su hija mayor, Ángela, el tiempo y la pausa que requiere la crianza frente a las exigencias del trabajo, el cansancio, la escritura.
Desde que han modificado la plaza de España, para subir desde nuestra casa hay escaleras o un ascensor. Es nuestro camino hacia el colegio. Ángela va en silla de ruedas desde la operación. El ascensor está roto. Enrique la sube en brazos, (pesa cuarenta y dos kilos), yo subo la silla con Beatriz al lado. Madrid agota.
Escribo un poema en el autobús: «Feminismo y maternidad en el siglo XXI. // Sumergidas en la piscina de la ermita / las niñas sueñan con una vida fuera del agua, / mientras su madre / acontece / en el fondo».
Sobrevuelan las reflexiones sobre el propio acto de escribir, y la dificultad para identificar la identidad con el trabajo que paga las facturas, con la necesidad de ser productivos, y el sacrificio que esto exige.
A veces me olvido de que escribo, que me gusta escribir. La realidad, entonces, se vuelve plana (…)
¿Qué hay de sagrado en un libro? (…)
Mi padre no entiende mis poemas. Mi marido no entiende mis poemas. Mis amigos no entienden mis poemas. Mis primos no entienden mis poemas. El portero no entiende mis poemas (…)
Para tener dinero suficiente, o se gana más dinero o se gasta menos. La sociedad actual te empuja a ganar más. ¿Cuánto es dinero suficiente? ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a sacrificar? (…)
El trabajo no nos define. Y sin embargo, la pulsión de ser algo que no somos. De definirnos a través de lo que hacemos. De producir.
Escribir poemas / como acto anticapitalista / nadie compra poesía / nadie lee poesía / la poesía no es práctica / no da dinero / no renta / pero también / no leer poemas / como acto anticapitalista / no escribir poemas / no hacer nada. (…)
La vida me lleva a lo prosaico. Trabajo, recojo a las niñas del colegio, como, duermo. Algo llega y me hace recordar la literatura. Es un golpe de viento en la cara (…)
Las notas de este cuaderno se enriquecen y multiplican con las citas de escritores, poetas y filósofos (María Zambrano, Annie Ernaux, Hanni Ossot, Lorca, Juarroz, Olvido García Valdés, Margarita García Robayo, Jorge Freire, Eduardo Halfon, Byung-Chul Han, Marina Garcés, Lupe Gómez…) así como voces anónimas, fragmentos de conversaciones de personas que comparten autobús, amigos, o la de Maricarmen, que limpia el despacho donde trabaja.
«No entiendo lo del feminismo». —Maricarmen.
Este Cuaderno tiene la capacidad de devolvernos las ganas de mirar, leer y escuchar. Y de que dejemos que lo que vemos, leemos y escuchamos nos cale, nos empape, nos devuelva al ser sensible y asombrado que somos. O que hemos sido.
La autora: Ángela Álvarez Sáez

Licenciada en Derecho y abogada.
Ha publicado dieciséis poemarios, seis de ellos premiados en certámenes internacionales, entre los que destacan: La torre de las tortugas (Premio Antonio Carvajal, Hiperión, 2006), La estación de las Moras (Premio Carmen Conde, Torremozas, 2017), Libro de la nieve (Certamen María del Villar, 2017), La casa salvaje (Premio León Felipe, Celya, 2019), Palabra vegetal (Premio Blas de Otero Villa de Bilbao, Devenir, 2018), El hijo culebra (Inlimbo, 2020), y Notas de Cereté (Premio Carlos Oroza, Elvira editorial, 2026).
En marzo de 2022 publicó su primer libro en prosa, Los bosques violentos en la editorial Las migas también son pan.
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